sábado, 4 de julio de 2009

Las diferencias generacionales hacen que los hijos no coincidan en muchas cosas con sus padres. Generalmente tienen gustos distintos, formas de pensar diferentes, preferencias dispares… Sin embargo es imposible negar que son nuestra escuela… nos marcan el camino, nos guían y enseñan, tratan de que no cometamos los mismos errores que ellos… buscan lo mejor para nosotros. Dentro de todas las cosas que nos enseñan hay una que se destaca… hay una que no es como las demás… hay una por la que les tenemos que estar siempre agradecidos… HABERNOS ENSEÑADO A AMAR TANTO A RACING!!
Gracias a ellos Racing es una parte demasiado importante en nuestras vidas…
Gracias a ellos aprendimos a acompañar a los colores a todas las canchas…
Gracias a ellos nos quedamos afónicos en cada partido…
Gracias a ellos vivimos a La Academia como una pasión descontrolada…
Gracias a ellos conocimos que el amor puede estar ligado a un club, a una bandera, a dos colores… al celeste y al blanco…
Gracias a ellos vivimos todo el tiempo pensando en Racing…
Por eso desde acá quiero agradecerle a cada padre académico que ha sabido transmitir esa pasión y ese amor a su generación venidera… Racing es una cuestión de sangre… es difícil que si tu viejo es de Racing vos no continúes sus pasos. Además el valor es doble porque ellos no nos obligaron a ser académicos… simplemente les alcanzó con demostrarnos su pasión en las tribunas, simplemente les alcanzó con mostrarnos su fanatismo… y nosotros tenemos la sencilla y hermosa tarea de imitarlos y de amar tanto la camiseta como ellos!!!!
Agustin Melsa

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